Si plagias, fallas

05 mar. 2017
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En Peinetta Roja amamos por encima de todo dos cosas: las Fallas y el diseño. Creemos que se puede ser creativo y hacer cosas chulas para luego aplicarlas a esa fiesta tan nuestra y tan apasionante.

Siempre le estamos dando vueltas a la cabeza, pensando en productos que sean útiles, en diseños que puedan gustar, que os alegren el día y que transmitan pasión por las Fallas. A veces es una frase que resume el trabajo de un año, otras es una imagen que expresa un sentimiento, pero siempre buscamos explicar ese amor fallero tan difícil de comprender.

Los obstáculos (y las dificultades) que se recorren en ese camino no son pocos. Permanecer creativo todo el año es un reto duro. Pero de todas las piedrecitas en el camino que nos hemos ido encontrando hay una que nos ha dolido más que ninguna otra: que nuestro trabajo sea copiado y robado sin que nuestros diseñadores reciban el menor reconocimiento. Desde que comenzamos nuestro proyecto, los casos en los que se nos ha quedado cara de [email protected] han sido muchos y variados. Lejos de callarnos, creemos que es el momento de compartir esto con todos vosotros, sin señalar a nadie pero con la intención de reivindicar el proceso creativo (que sí, también es trabajo) y ¿por qué no? compartir unas risas.

 

CASO 1: Mmmm, ¿Esto no lo había hecho yo?

 

Es la situación más reciente, por la que nos hemos decidido a escribir este post. Hace unos días, con motivo de la Crida, creamos nuestro propio diseño, como cada año. La sorpresa llegó cuando también vimos circulando por redes sociales la imagen que habíamos creado para la Crida 2016, pero con un añadido que no recordábamos haber dibujado.


Es lo que nos sucedió con una página de Facebook de temática fallera, que usó nuestra imagen, añadió dos corazones colocados estratégicamente para tapar nuestra marca y la fecha de la Crida correspondiente al año 2016. La publicación se hizo viral y llegó a nosotros por distintas fuentes, con el pertinente asombro. Tomamos nota, los corazoncitos parece que gustaron.

 

CASO 2 : ¡A esta tienda no vuelvo!

 

Algunas tiendas se interesan en nuestros productos y nos los piden para venderlos. Nosotros estamos encantados de repartirlos porque entendemos que así también pueden estar accesibles a más personas. Pero no siempre hemos tenido buenas experiencias. Hace algún tiempo, una tienda nos compró nuestros bolsos de la pelu para vendérselos a sus clientes. Con el tiempo dejaron de vender nuestros productos y no volvimos a saber nada de ellos. ¿No les habían gustado? Qué va...¡Todo lo contrario! Pasados unos meses, nos llevamos una tremenda sorpresa al descubrir (a través de sus propias redes sociales) que habían copiado el patrón de los bolsos y habían empezado a venderlos con su propio diseño.

 

 

Esta vez no sólo se habían adueñado del diseño, sino del propio producto. La dueña de la tienda reconoció abiertamente su plagio y nos retó a denunciarla. Así que, meses después hemos preferido contar abiertamente la historia. No daremos más datos, para que esta denuncia pública no se convierta en publicidad para su empresa.

Alguna otra tienda también ha puesto en marcha productos inspirados en nuestras colecciones y diseños. Y no, no hablamos de diseños similares, sino de productos idénticos, con los mismos textos, mismas tipografías (o intentos de)…

 

CASO 3: ¿Inspiración? ¡Pero si es plagio!

 

Nosotros nos inspiramos en lo que hay a nuestro alrededor, desde que salimos de casa hasta cuando navegamos por internet. Paseamos por la calle y ya le damos vueltas al coco, pensamos diseños, ideas y productos. Inspirarse no es lo mismo que plagiar, ya que uno puede sacar ideas de cualquier rincón del mundo y trabajar para aplicarlas a un uso y público concreto. Incluso entendemos que nosotros podamos despertar la creatividad en los demás. ¡Nos encanta ser fuente de inspiración! Pero no de plagio, por mucho que ello signifique que vamos un pasito por delante, siempre queda la sensación de que alguien quiere aprovecharse de nuestro trabajo y esfuerzo. En este post solo os enseñamos la punta del iceberg. Hay muchos más casos, algunos los conocemos, pero puede que desconozcamos la mayoría.

 

 

Incluso nosotros, cuando nos embarcamos en la tarea de hacer nuevos diseños, huimos de lo que ya hemos hecho, creemos que somos capaces de evolucionar y hacer cada días mejores diseños y productos. Seguir haciendo lo mismo que hacemos no tiene ningún mérito, nos convertiríamos en nuestros propios plagiadores. Preferimos apostar por sorprendernos cada día a nosotros mismos porque es la única manera de sorprender también a nuestros clientes.  

A todas aquellas personas o tiendas que han copiado o plagiado nuestras ideas, sólo les diremos dos cosas: que todos tenemos un cerebro esperando a ser usado y que nos encanta ser fuente de inspiración, significa que vamos un pasito por delante de ellos.

 

 

 

 

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